Juventudes Indígenas en el marco del Día Internacional de la Juventud

El 17 de diciembre de 1999 la Asamblea General de las Naciones Unidas, mediante la resolución 54/120, en seguimiento a las recomendaciones de la Conferencia Mundial de Ministros de la Juventud llevada a cabo en Lisboa en 1998, declaró el 12 de agosto como el Día Internacional de la Juventud. Para el Sistema de Naciones Unidas los jóvenes, son el grupo de personas comprendidas entre los 18 y 29 años de edad, vistos como agentes fundamentales del cambio social, del desarrollo económico y la innovación tecnológica.

 

Para entender la situación y realidades de las juventudes indígenas, es necesario hacerlo con un abordaje multidimensional de derechos, tomando en cuenta la diversidad cultural de los Pueblos Indígenas del que forman parte y sus sistemas propios de organización interna. Como parte del derecho a la autodeterminación, los pueblos indígenas designan funciones y responsabilidades específicas a los miembros de su comunidad, el significado de la niñez, adolescencia y juventud dependerá de las responsabilidades, tradiciones e identidad al interno de cada uno de sus pueblos. Por ello, la importancia del abordaje de la juventud indígena en su amplia diversidad.

 

La generación de datos estadísticos, desagregados por pueblo indígena y rango etario, sigue siendo un desafió hasta la fecha. El contar con información desagregada nos permitirá tener un panorama general de la situación y realidades de este sector, y así poder generar programas y políticas públicas que respondan a sus necesidades reales. A pesar de la incorporación del criterio de auto identificación en las rondas censales, es necesario generar campañas de sensibilización y difusión en el sector joven y la población en general, para superar la discriminación y lograr obtener datos verídicos. La discriminación y la generación de estereotipos erróneos del “ser indígena” tienen impactos profundos en el sector joven, lo cual limita el goce de sus derechos fundamentales y la construcción de su identidad cultural.

 

La identidad es fundamental para los jóvenes indígenas, la cual tiene un componente individual, pero también un componente colectivo vinculado al territorio, idioma, medios de subsistencia y tradiciones de sus pueblos. En la actualidad, se dice que la juventud indígena tiene el desafío de caminar entre dos mundos, como parte de un pueblo indígena y como parte de un sistema globalizado, ese desafío lo vemos reflejado en las zonas urbanas, donde adolescentes y jóvenes indígenas migran hacia las grandes ciudades en busca de mejores condiciones de vida, ya sea por la búsqueda de oportunidades educativas, la falta de apoyo al campo, conflictos armados, despojo o invasión a sus territorios. Sin embargo, también en el ámbito urbano se carecen de políticas públicas e inclusivas en educación y empleo, trabajos dignos en igualdad de oportunidades, sin ningún tipo de discriminación, derechos laborales y protección social integral con pertinencia cultural.

 

El vínculo con el territorio en la construcción de la identidad y goce cultural para las nuevas generaciones es de vital importancia, donde se les debe asegurar la vivienda, medicina tradicional y seguridad alimentaria, así como la tenencia de la tierra, sin que estos derechos deban estar por debajo de los intereses del Estado. Por ello es necesario crear oportunidades en educación, salud y empleo en zonas rurales dirigidas a las juventudes indígenas.

 

En el informe “Perspectiva de Jóvenes Indígenas a los 10 años de la adopción de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas”, los jóvenes señalan que la Educación Intercultural Bilingüe no se limita a la traducción de contenidos en educación y cultura occidental a la lengua indígena, la educación formal debe incorporar contenidos y planes de estudios  generados desde la cultura de los Pueblos; y que permita a los estudiantes indígenas enfrentar los retos de la sociedad global. Una educación bilingüe e intercultural, bajo el control y administración de los Pueblos Indígenas, con contenidos eficientes no bastará para garantizar la educación primaria y secundaria de los jóvenes indígena. La deserción escolar también está ligada a la falta de oportunidades y la pobreza, los Estados deben crear programas que aseguren las condiciones mínimas, mediante la formación intercultural se pueden superar estereotipos y conceptos erróneos de los pueblos indígenas por ello debe ser dirigida a la población en general, no solo a los pueblos indígenas.

 

Otro desafío que tienen las juventudes indígenas, en especial las mujeres adolescentes y jóvenes, es el acceso y disfrute al derecho a la salud y a sus derechos sexuales y reproductivos. Si bien, los pueblos indígenas entienden la salud desde un enfoque holístico, incorporando lo físico, biológico y espiritual; existe la falta desde una perspectiva intercultural del abordaje de los derechos sexuales y reproductivos de la juventud, la falta de esta perspectiva sigue generando embarazos tempranos, enfermedades de transmisión sexual y la vigencia del matrimonio infantil.

 

Existe una estrecha relación entre la salud mental y la alta vulnerabilidad de la niñez, adolescencia y juventud, resultado de la discriminación, pobreza, marginación y crisis en la construcción de sus identidades.   La discriminación contra la juventud indígena puede dar lugar a una continuidad de acontecimientos vitales estresantes, como pérdida de la libertad, rechazo, estigmatización y violencia, que pueden provocar comportamientos suicidas. En el “Plan de Salud de la Juventud Indígena de América Latina y el Caribe” las juventudes indígenas expresaron su preocupación de la violencia, ya sea colectiva, interpersonal o auto infligida, considerándola un problema de salud que requiere un enfoque en seguridad humana. Otras formas de violencia son resultado de estigmas y discriminación contra jóvenes indígenas LGBTI, la violencia sexual o agresiones que ocurren en condiciones de conflictos armados.

 

La partición plena y efectiva de las juventudes indígenas en espacios de toma de decisión en distintos niveles, su inclusión en los procesos de consulta, garantizando el consentimiento, previo, libre e informado, asegurando su participación activa en la elaboración y determinación de planes y programas que les conciernen, asegurara responder a sus necesidades reales y diversas. Los jóvenes indígenas deben ser actores fundamentales en la toma de decisiones al interior de sus comunidades en base al sistema e instituciones tradicionales. La representación de jóvenes indígenas con liderazgo colectivo debe estar presente en la vida política del Estado, mediante mecanismos de “discriminación positiva” o cuotas parlamentarias indígenas.

 

En el marco del Día Internacional de la Juventud, el Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe, invita reflexionar a todos, sobre los retos y desafíos pendientes que se tiene con las juventudes indígenas en la región; juntos podremos avanzar en cerrar las brechas de desigualdad con la participación plena y efectiva de los Pueblos Indígenas, por lo derechos de todas las generaciones. 

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