Tras más de una década de existencia, trabajar por y con los Pueblos Indígenas de América Latina y el Caribe sigue siendo, hoy más que nunca, la razón de ser del Fondo Indigena.
A pesar de los avances alcanzados en estos últimos años, aún queda mucho camino por recorrer. En la región existen entre 40 y 50 millones de indígenas que luchan por romper el binomio etnicidad-pobreza que ha determinado la existencia de la gran mayoría de ellos.
En este sentido, el Fondo Indígena es una respuesta a la problemática, un instrumento estratégico para el desarrollo con identidad. La visión clara del horizonte a alcanzar guía los pasos de la organización y determina su misión y sus políticas.
Pueblos Indígenas reconocidos y respetados en el ejercicio pleno de sus derechos, culturas e identidades, con organizaciones sólidas, fortalecidas en sus capacidades administrativas, técnicas, económicas, políticas, sociales y culturales a través de sus propios procesos de desarrollo sostenible, que en convivencia intercultural, incorporan sus identidades en el desarrollo y gestión económica y democrática de los Estados nacionales de América Latina.
Promover el fortalecimiento y desarrollo político, económico, cultural y social de los Pueblos, comunidades y organizaciones indígenas de América Latina y El Caribe, mediante la gestión y canalización de recursos, la concertación y el diálogo político, la asistencia técnica y financiera a programas y proyectos de desarrollo, la generación y transferencia de información especializada, la asesoría, el seguimiento y la evaluación de las políticas públicas en la materia y la participación activa en ámbitos regionales y mundiales de interés para los destinatarios principales de su quehacer institucional.
El Fondo Indígena es en sí mismo, por su composición paritaria, una primera instancia de concertación entre representantes indígenas y gubernamentales.
Pero además es una plataforma de concertación entre los actores de desarrollo regional. De esta forma, contribuye al diseño de políticas y estrategias en las que están incorporados y contemplados de manera sistemática la cosmovisión de los Pueblos Indígenas, sus experiencias e intereses.
El Fondo Indígena promueve el cumplimiento pleno de los compromisos adquiridos por los Estados miembros en materia de contribuciones. Asimismo, gestiona nuevos aportes a su capital social. Estos recursos permiten a la institución cumplir de manera eficiente con su mandato.
El Fondo Indígena tiene en esta política uno de sus principales ejes de planeación y actuación. Además de los Programas Emblemáticos, diseñados por el Fondo, la institución apoya otros proyectos producto de la demanda indígena.
El Fondo Indígena realiza una gestión de planificación por resultados. La programación de la gestión anual establece metas, indicadores y medios de verificación. Ello permite dar seguimiento y verificar el cumplimiento de los objetivos y las estrategias planteadas.
El Fondo Indígena valora especialmente su función de ente comunicador. Como organismo especializado en la temática indígena, una de sus responsabilidades es la difusión de información sobre los Pueblos Indígenas: grados de desarrollo indígena en los países de la región, experiencias y proyectos exitosos, etc.
De esta forma, el Fondo Indígena asume como una de sus tareas fundamentales el dar visibilidad a la temática indígena, tanto en el escenario nacional y regional como en el internacional.
El Fondo Indígena es consciente de que la información es un componente básico para el diseño de políticas públicas, la definición de las estrategias del desarrollo indígena y la formulación de programas y proyectos. Por este motivo, el organismo sistematiza y difunde información sobre los Pueblos Indígenas.
Por otra parte, el Fondo Indígena también promueve la transferencia y apropiación de información por parte de las organizaciones indígenas, como mecanismo que contribuye al empoderamiento de los Pueblos Indígenas de la región.