La reestructuracion del Fondo Indigena

“Si no existiese el Fondo Indígena, (…) habría que inventarlo”, esta fue la conclusión a la que se llegó la Agencia Española de Cooperación Internacional en el estudio que realizó en el marco del proceso de reestructuración y relanzamiento institucional del Fondo Indígena.

Después de diez años de su creación, el Fondo Indígena inició, en noviembre del 2001, un proceso de evaluación y reestructuración. Este proceso se enfocaba sobre todo al futuro, ya que no sólo se trataba de hacer un balance del camino recorrido sino también de identificar los nuevos retos a enfrentar en el futuro próximo.

El proceso de reestructuración buscaba reflexionar con espíritu crítico y autocrítico sobre el pasado para encarar con renovado entusiasmo los nuevos tiempos.

¡Manos a la Obra!

Uno de los primeros pasos durante este proceso fue el nombramiento de una Comisión de Reestructuración, cuya misión consistía en elaborar el proyecto correspondiente y monitorear su ejecución.

Representantes indígenas de Colombia, Costa Rica y Chile, y gubernamentales de Bolivia, Ecuador y Panamá integraron, de manera paritaria, la Comisión de Reestructuración. A estos se sumaron la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la Agencia Alemana de Cooperación Técnica (GTZ) y la Secretaría de Cooperación Iberoamericana (SECIB).

Asimismo, en el año 2002, se realizaron tres talleres para la construcción del Plan de Reestructuración. En estos talleres, que se celebraron en Cochabamba (Bolivia), Quito (Ecuador) y La Paz (Bolivia), participaron paritariamente representantes indígenas y no indígenas. Pero el Plan de Reestructuración también fue tratado en la V Instancia Consultiva Regional, donde los delegados lo analizaron e incorporaron la visión indígena.

Finalmente, la XVIII Reunión del Consejo Directivo del Fondo Indígena, celebrada en Madrid en octubre del 2002, aprobó el Plan de Reestructuración. Ello tras haber incorporado al documento una serie de observaciones y recomendaciones formuladas por representantes indígenas y gubernamentales.

Único en su Género

Desde su nacimiento, el Fondo Indígena se fue posicionando en el panorama internacional como el único organismo especializado en la promoción del autoderarrollo y el reconocimiento de los derechos de los Pueblos Indígenas.

El proceso de reestructuración puso de manifiesto, una vez más, que la gran ventaja comparativa de la institución respecto a otras organizaciones internacionales de cooperación era su carácter especializado en la temática del desarrollo indígena, así como la incorporación en sus órganos de gobierno de los propios Pueblos Indígenas.

Esto le permitió a la institución consolidarse como un organismo de diálogo, a la vanguardia en la defensa de la diversidad cultural y el reconocimiento internacional de los derechos colectivos.

Es más, a lo largo de sus diez años de vida el Fondo Indígena ha identificado y recogido las demandas de autodesarrollo de los Pueblos Indígenas, a partir de lo cual ha preparado proyectos para darles respuesta; movilizando, al mismo tiempo, recursos para su implementación.

La concertación ha sido otro de sus grandes logros, especialmente desarrollando este papel entre los Pueblos Indígenas, los Gobiernos de los países miembros y la cooperación internacional. Otras acciones a destacar son: el acompañamiento a en procesos de negociación y el fortalecimiento de las capacidades de las organizaciones indígenas.

Espíritu de Superación

Pero además de identificar las fortalezas, durante el proceso de reestructuración también se revelaron los problemas y las debilidades que el Fondo Indígena debía superar para avanzar de forma más eficiente, eficaz y efectiva en el cumplimiento de su mandato.

Uno de los principales problemas de la institución era la sostenibilidad económica, que ponía en peligro la existencia misma del Fondo y le impedía satisfacer la demanda de solicitudes de financiamiento de proyectos por parte de las organizaciones indígenas. Ello hasta tal punto que el Fondo era percibido como un “Fondo sin fondos”, lo cual limitaba un adecuado relacionamiento con el entorno, es decir, con las organizaciones indígenas e internacionales.

Para entender esta problemática hay que tener en cuenta que los aportes de los países miembros son totalmente voluntarios y que el contexto de aquellos años era de una terrible crisis económica en Latinoamérica. La reestructuración se marcó el objetivo de que los Gobiernos miembros aportaran el 50% de los recursos comprometidos al Capital Social del organismo hasta el año 2006. Este objetivo se logró un año antes de lo previsto, en el 2005.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) es el encargado de gestionar los fondos en fideicomiso que aseguran la sostenibilidad económica del Fondo Indígena. Cabe destacar que la actual situación de solvencia económica permite, luego de más de una década, el incremento progresivo del financiamiento de proyectos de autodesarrollo indígena, finalidad para la cual fue creado el Fondo Indígena, así como la ejecución de los Programas Emblemáticos.

Por último, el proceso de reestructuración también comprendió la reforma de la estructura orgánica de la institución, estableciendo normas y responsabilidades claras de sus órganos de gobierno, así como una nueva estructura de su brazo operativo, la Secretaría Técnica.

Fondo para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas de América Latina y El Caribe
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